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30 may 2015

Mayo


Cada día más, siento la necesidad de escribir. Escribir, para dejar constancia de todo aquello que pasa por mi mente, ordenar lo que pienso, expresar lo que a viva voz no puedo. Siempre lo he hecho, ya os lo contaba en alguna ocasión, pero desde hace unos meses, necesito compartirlo más que nunca, gritarlo al mundo para sentirme un poco más ligera, algo más libre. Como si a través de esas palabras, que salen de forma desordenada, lograse sincerarme conmigo misma y con todo aquél que me rodea al mismo tiempo. Y aunque me cueste creerlo, desde entonces no he dejado de recibir halagos hacia ello. Muchas personas, más y menos cercanas, que se han sentido identificadas con lo que cuento me han escrito animándome a seguir dejando fluir todo aquello que sale de tan adentro. Y así lo he hecho...

Después de ir llenando un cuaderno con todos esos recuerdos que me van persiguiendo, día tras día y de un modo algo caótico, necesito ponerlo todo en orden para poder seguir y viajar hacia adelante sintiéndome más ligera, más libre, más yo. Dejar salir, como mejor sé hacerlo, esa porción de vida que se escapa entre mis dedos en forma de textos. Esta es mi manera de explicar, a través de las palabras, lo que estoy aprendiendo durante este último y escurridizo año. Por eso, de algún modo, no sé aún cómo, me apetece reunirlos todos junto algunas de mis fotografías, dando forma a un proyecto que guarde esos recuerdos y nostalgia, todo ese año de aprendizajes. Algo que nazca del deseo de volver a encontrar un atisbo de luz, de renacer y reconstruirse; que me ayude a cerrar ese capítulo y volver a empezar.

14 may 2015

El lugar que dejaste


A estas alturas, he perdido la cuenta de las veces que me he prometido que no volvería a eso que un día se marchó. Al final lo he vuelto hacer, una y otra vez. Es difícil olvidar algo que se lleva una parte de ti, dejar ir lo que tan bien conocías, inevitable no sentirse un poco menos lleno. Escribir me libera más que nunca y deja salir lo que, a veces, no soporto dentro. Durante meses he seguido aquí escribiéndole mientras se borraba en algún sitio, sin saber porqué no podía dejar de hacerlo. Eso era la 'nostalgia'. Un inmenso y oscuro bosque de nostalgia en el que he estado a punto de perderme. Era el temor de recordar ese día, ese preciso instante, siempre volviendo un poco antes o un poco después en mi memoria.

Lo que muere, lo que acaba, es atemporal; queda suspendido para siempre en una nube de recuerdos que lentamente el viento se llevará. Confío en que con el tiempo, las heridas se cerrarán e irán dejando lo que fue bonito, llevándose el dolor y transformando en enseñanzas todo lo vivido. Hoy vuelvo a creer, hoy vuelvo a crear. No prometo dejar de escribir sobre lo vivido, pues aún guardo mucho dentro de mí. Lo que sí prometo es que no se agotarán las sonrisas, que volverá a haber amor para aquél que lo merezca y que poco a poco, dejaré de encontrarle en todas partes, porque echando de menos uno no vive.



¿Sabes? Aún extraño esos momentos que nunca vivimos, tantos recuerdos que jamás escribimos. Sí, aún te extraño. Extraño nada y todo de ti. Tan poco de eso, que a veces me diste. Extraño una parte de mí, esa que se fue contigo. No te voy a mentir, te extraño, te extraño como a nadie. Pero... de extrañar no se vive. - Fer Dichter.

2 may 2015

Miedo al cambio


A veces no queremos ver. Preferimos no tocar de pies en el suelo, pretender que no nos damos cuenta de que en algún lugar, dentro de nosotros, hay algo que nos intenta advertir. En ocasiones nos empeñamos en que las cosas sean tal y como las habíamos imaginado. Negándonos a ver más allá; sin entender que no siempre sale todo como uno espera, que bien poco en esta vida es para siempre. Esa venda que nos impide ver lo que desde fuera es evidente, que nos oculta todas aquellas señales que avisan de que ese no es nuestro camino. Porque nos creemos aquello de 'mejor malo conocido que bueno por conocer'. Porque aprendemos a conformarnos y no a cambiar. Porque no nos atrevemos a luchar por lo que somos; a conseguir lo que merecemos. Porque nos aferramos a nuestra zona de comfort, sin pensar que lo que hay ahí fuera puede ser mucho mejor que lo que tenemos entre manos en ese momento. Porque tenemos miedo al cambio. Pero a veces, es lo mejor que nos puede pasar, aunque cueste, aunque duela. Al fin y al cabo, la vida es sentir, ya sea dolor o la mayor de las alegrías. Sentir, eso es estar vivo.

10 abr 2015

Perfectly imperfect


Este mundo de las redes sociales es algo extraño. En estos tiempo, tendemos a mostrar sin parar la mejor parte de nuestro día a día; una vida ideal, casi perfecta, llena de planes interesantes. En cambio, cuando algo no tan bueno nos pasa, cuando no llegamos a todo, nada sale como debería o algo nos duele, nos lo callamos, no lo compartimos, no hablamos de ello, porque ese otro lado ya no es tan bonito de mostrar. Me esfuerzo por buscar el lado bueno de cada situación, en lo más cotidiano e incluso en lo menos bueno, y a la vez, me gusta ver a las personas mostrándose reales, honestas, siendo ellas de verdad.

Desde hace unos meses he compartido, sin ser demasiado consciente, más verdades y dosis de realidad de las que en algún momento tuve previsto, y en ocasiones me he llegado a sentido mal por ello. Pero al final, este blog es un reflejo de quién está detrás y eso va mucho más allá de las pinceladas y costuras. Escribir, como os contaba hace unos días, me resulta casi terapéutico; porque me permite parar a ordenar pensamientos o soltar aquello que más pesa. Y si compartiéndolo aquí puedo ayudar, inspirar o hacer reflexionar a alguien, simplemente entretener o hacer que conozcáis un poco más a la persona que está detrás, quizá no esté tan mal dejar salir lo que viene tan de dentro. A veces nos olvidamos de que la vida más allá de las pantallas, la vida real, está formada por ambas caras; y nosotros también.

"Cause you never think that the last time is going to be the last time.
You think there will be more. You think you have forever, but you don't".


Porque nunca pensé que la última vez sería la última vez. Porque siempre creí que habría una más, que había cosas que duraban para siempre, pero no fue así, la mayoría no son así. Y ya pueden pasar cinco meses o dos años, que siento que siempre habrá cosas que serán imposibles de entender. Porque a veces, lo que empieza como una buena historia, con sus buenos momentos y esos que no lo son tanto, se queda a medio escribir. Como un libro que termina con un final mal escrito, acabado deprisa y sin mucho cuidado; para llenar otras páginas, en blanco, con algo más nuevo. Pensé que del mismo modo, también acabaría en poco tiempo el echar de menos lo que se fue sin avisar. Lo pensé, de verdad que sí. Desde fuera se ve todo más claro y el entorno, aquellos que te quieren, te apremia para que vuelvas a sonreír cuánto antes, ya es normal. Y aunque no he dejado de hacerlo y me creo 'que el tiempo todo lo cura', vivo tratando de esquivar sentimientos mientras lucho, en silencio, por reconstruirme, por crear mi propio libro; uno escrito por un solo par de manos, lleno de tantas cosas buenas como sea posible. Y seguir escribiendo, y además poder compartirlo con quienes estáis ahí detrás, es una de ellas.


16 feb 2015

21

Hoy hace veintiún años que llegué al mundo.

Llevo unos días dándole vueltas, anotando en una pequeña libreta fragmentos de lo que me viene a la mente cuando pienso en ello, pero llegado el momento, me cuesta encontrar las palabras para resumirlo en unas pocas líneas. Pero aún así me esfuerzo, porque me apetece más que nunca compartirlo. Muchas cosas han cambiado desde el último cumpleaños y, aunque trato de centrarme en todo lo que aún sigue como estaba, resulta difícil evitar que los recuerdos se agolpen y duelan, cada uno a su manera.


De un tiempo a esta parte, no dejo de darle vueltas a lo que ha sido mi vida en estos últimos añosQuizá algo tenía que pasar para que pudiera comprender que, en demasiadas ocasiones, había ido dejando por el camino pequeños fragmentos de lo que realmente soy. Ahora, como si de las piezas de un puzzle se tratara, me centro en reconstruirme, en recuperarme. Disfrutando del presente sin pensar demasiado en un futuro que no sé hacia donde me llevará. Un nuevo capítulo que apenas acaba de empezar, en el que ser yo, sola y al mismo tiempo acompañada por aquellos que nunca han dejado de estar.


De algún modo sé que este día, aunque diferente a los anteriores, será especial. Porque parece ser el punto de inflexión para empezar a ver con nuevos ojos los cambios vividos. Ahora guardo emociones que en otros tiempos hubiese compartido y sé que eso me hace más fuerte. Ahora ciertas sensaciones se convierten en lecciones de vida y me hacen ver que ha llegado la hora de conocerme un poco más. Es el momento justo para ver que poco a poco me encuentro, que no importa lo que otros piensen y que este es el camino para vivir de verdad. Superar las pérdidas y decir adiós a puertas que yo no quería cerrar. Pensar que quizá esas despedidas me lleven hacia un lugar aún mejor, aún por descubrir. Celebrar con quienes siguen a mi lado un año más y sonreír por lo bueno que esté por venir. Dar las gracias a cada uno de los que formáis parte (de un modo u otro) de mi vida y pedir un deseo (o puede que alguno más).


Be brave. Embrace your goodbyes, because every "goodbye"
you receive in life sets you up for an even better "hello".


5 ene 2015

Desaparecer

Después de todos los cambios vividos en estos últimos meses, también la noche de fin de año fue muy distinta a las anteriores, aunque como siempre, al lado de las personas más importantes en mi vida, porque si hay alguien que está siempre, son ellos dos. Mamá y yo estuvimos hablando hasta tarde, sentadas en el sofá, entre mantas y verdades. Era una de esas situaciones en las que te das cuenta que toda esa mezcla de tristeza y rabia, esa nostalgia, ese dolor por unas expectativas creadas que ya nada tienen que ver con el presente, nos hacen incluso más daño que la realidad en sí misma. Que está lejos, ahora más que nunca, como también lo está todo lo vivido. Esa línea entre una vida pasada y el fuerte deseo de volver a empezar. Sonreír hacia fuera mientras lloras por dentro, con la intención de no hacer daño a los demás, de avanzar y seguir viviendo. Eso que casi nunca enseñamos, porque lo bonito es mostrar a los demás lo feliz que es uno y no los errores, las dificultades o los contratiempos que nos depara la vida. Esa cara que rara vez dejamos ver, pero que existe y ahí está. Sufrir cuando las cosas se tuercen y no salen como las habíamos soñando tantas veces, querer desaparecer y volver cuando todo esté en calma otra vez, cuando en realidad hay muchas otras cosas que están bien. Ese momento en el que piensas que todo ha terminado, pero al mismo tiempo, te das cuenta de que sólo puede ir a mejor.

"But there will come a time you'll see with no more tears and love will not break your heart but dismiss your fears. Get over your hill and see, what you find there, with grace in your heart and flowers in your hair". ― Mumford & Sons

 

 

24 dic 2014

Entre líneas


Desde el principio he pensado que el blog es un claro reflejo de mí. De lo que soy y de aquello en lo que me voy convirtiendo con el tiempo, de lo que me mueve y de lo que me apasiona, pero siempre intentando no dar excesiva información sobre mi vida diaria y de aquello más personal. Y aún así, hay momentos en los que sientes la necesidad de desahogarte, dar alguna que otra explicación y contarle a quién esta detrás de la pantalla, por ejemplo, porqué hace meses que apenas coges encargos, porqué la tienda lleva tanto tiempo cerrada o porqué has dejado todo ésto, aunque sólo sea en apariencia, de lado.

Sé que lo que os cuento puede sonar bastante abstracto y que mis palabras de estas últimas semanas pueden aplicarse a situaciones muy distintas que casi todos habremos vivido o viviremos en algún momento de nuestra vida. Pero si además de desahogarme y reflejar lo que llevo dentro de la mejor forma que sé, por escrito, conseguís leer entre líneas y captar una mínima parte de lo que intento transmitir, habrá valido la pena sacar a la luz ese lado más personal. Estos últimos meses del año han resultado más duros de lo que cabía esperar. Días de caos y agobios, decepciones, lágrimas y dudas, han retrasado el proyecto en el que llevo trabajando desde verano de forma interrumpida por razones varias.

En el que será uno de los últimos posts del año, quiero contaros que poco a poco iré recuperando el ritmo, que se avecinan cambios que me tienen muy ilusionada y que estoy dando las últimas puntadas a ese proyecto que me traigo entre manos desde el pasado verano. También daros las gracias por todo el cariño recibido durante este año (y en especial en estos últimos días), mandaros un abrazo bien grande y, aunque este año apenas quedan ganas de celebraciones, desearos una Navidad lo más bonita posible y un 2015 cargado de energía para llenarlo de buenos momentos, sea lo que sea lo que esté por venir.



Calendario 2015 "Botanical Sketches" (Atelier Polarité)

16 dic 2014

La vida es extraña

Y nosotros también. Recuerdo ese momento como si fuese ayer. Tras toda una tarde de prácticas en el hospital, llegaba a casa agotaba, como de costumbre desde hacía unos cuantos lunes. Hay noticias que nos cogen por sorpresa, palabras que nos dejan helados al oírlas y que cuestan demasiado de creer, de asimilar. Olas que te arrastran sin que nadie te enseñe a nadar, hechos que llegan para remover un mar que parecía en calma, dándole la vuelta a todo lo que tenías hasta entonces. Esta vida es extraña y a veces, nos depara vivencias muy injustas. Soy de esas personas que se quedan con las fechas que marcan cambios o momentos importantes. Aquella noche pasó algo que nunca imaginé, una de esas noticias que no esperé oír jamás y menos en un día como aquel. Un mes después, diciembre está aquí.

De repente, ese momento que llevaba tanto tiempo esperando porque debía traer grandes cosas consigo, desaparece, no llega, como si no tuviese que haber existido jamás. Diciembre, el mes de echar la vista atrás y parar a pensar en todo lo sucedido, se convierte en puro trámite. Treinta y un días que ojalá pasen lo más rápido posible para dar pie a una nueva vida, a una nueva oportunidad de ser feliz. El último mes del año, de un año que no tenía que porqué acabar así, que no tenía que... pero así es.

Hoy, ya sólo quedan dos opciones: dejar que todo eso venza o enfrentarse al pasado con resignación y mucha fuerza. Pensando en todo lo positivo que aún queda, en las personas que aún siguen a mi lado, acompañándome en momentos difíciles y tratando de entender como me siento... me quedo con la segunda. Por ellos, por mí. Para transformar la rabia en energía y el dolor en razones para seguir aprendiendo, creciendo y disfrutando de esta locura agridulce a la que llamamos vida. Aunque cueste.

12 sept 2014

Tiempo de cambios


Este ha sido un verano realmente diferente a los anteriores. Empezó con una necesidad casi vital por desconectar, después de un final de curso de lo más intenso y de unas ganas fervientes de volver a tener tiempo para disfrutar pintando y creando cosas con estas dos manos que teclean. Y siguió con más giros inesperados de los que imaginaba. Estos últimos meses han sido, sin duda, un tiempo de cambios.

De nuevos destinos explorados, de cambiar antiguas costumbres, de preparativos para despedidas a las que aún cuesta hacerse a la idea, de mentalizarse de cara a la nueva etapa que llega con el tercer curso en la universidad (y las primeras prácticas de verdad). Y con todo, también ha habido tiempo para hacer pequeños cambios en el aspecto de este diario abierto al mundo que es el blog y en la tienda online. La misma que ha estado más abandonada de lo que me hubiese gustado durante los últimos meses.

Por suerte, estas vacaciones también han dado para muchas cosas buenas y después de cientos de pruebas y de horas robadas al verano, tan pronto como sea posible (durante el mes de octubre, con suerte) volverá a estar llena. De piezas hechas con mimo, con los mejores materiales posibles y pensadas hasta el último detalle para aportar "pequeñas dosis de felicidad" a quién las tenga en sus manos. Seguirá habiendo ilustraciones y nuevos modelos de colgantes hechos a mano de principio a fin, así como productos textiles cosidos y pintados a mano uno a uno y alguna que otra novedad más.


11 ago 2014

A 7.023 km de distancia

Quizá el de hoy sea el post más íntimo que leáis aquí. Y quizá, quién sabe, ni siquiera debería haber pulsado el botón de "publicar". Lo que sí sé es que mañana, mi otra mitad y yo empezamos una nueva etapa a más de 7.000 km de distancia. Aunque no suelo hablar de estas cosas, sentía la necesidad de compartirlo y dejar constancia de este momento. Así pues, permitidme un pequeño discurso personal:



Cincinnati, Ohio, EE.UU, ni más ni menos que a 7.023 km de Barcelona. Allí, a semejante distancia, estará él durante los próximos nueve meses, cumpliendo uno de sus sueños y aprovechando una de esas oportunidades que no se pueden dejar escapar. Y de un tiempo a esta parte, he oído de todo. Personas que, sin preguntar, daban por hecho que aquí acababa todo (aún después de 5 años juntos a nuestras espaldas) y otras que afirmaban con contundencia que las relaciones a distancia no funcionan, nunca.

Al principio, cuando la decisión aún no estaba tomada y todo eran suposiciones, alguien me planteó si estaba dispuesta a dejarle marchar. Una vez leí que "el amor es libre, no exige, no quiere cambiar al otro, no es posesivo" y no podría estar más de acuerdo. Porque para mí querer es un tira y afloja, un día tú y otro yo. Nadie sabe lo que está por venir, quizá un día sea yo quién encuentre una oportunidad que no pueda rechazar. Pero sobretodo, porque creo que nadie puede decidir por otro, aunque sea su pareja.

La verdad es que hay muchas cosas que no tengo claras y otras tantas que me dan miedo, sí, mucho, por supuesto. No sé como irá todo entre nosotros a partir de ahora, si las llamadas por Skype ayudarán a llevarlo mejor o si existe una fórmula mágica para mantener una relación a distancia. A una distancia de esas que no se salvan con una escapada el fin de semana o una visita inesperada de mes en mes.

Y así, con el Atlántico de por medio pero con muchas ganas de seguir viviendo aventuras "juntos", empezamos un nuevo reto y una nueva forma de ser dos en uno. Porque confío en que cuando dos personas se quieren y se valoran la una a la otra, siempre encontrarán una forma de que funcione. No importa lo difícil que pueda llegar a ser, las horas de diferencia o los kilómetros que nos separen. Sólo queda disfrutar de las pequeñas cosas de cada día y hacer lo duro un poco más bonito, ¿verdad?