10 abr. 2015

Perfectly imperfect


Este mundo de las redes sociales es algo extraño. En estos tiempo, tendemos a mostrar sin parar la mejor parte de nuestro día a día; una vida ideal, casi perfecta, llena de planes interesantes. En cambio, cuando algo no tan bueno nos pasa, cuando no llegamos a todo, nada sale como debería o algo nos duele, nos lo callamos, no lo compartimos, no hablamos de ello, porque ese otro lado ya no es tan bonito de mostrar. Me esfuerzo por buscar el lado bueno de cada situación, en lo más cotidiano e incluso en lo menos bueno, y a la vez, me gusta ver a las personas mostrándose reales, honestas, siendo ellas de verdad.

Desde hace unos meses he compartido, sin ser demasiado consciente, más verdades y dosis de realidad de las que en algún momento tuve previsto, y en ocasiones me he llegado a sentido mal por ello. Pero al final, este blog es un reflejo de quién está detrás y eso va mucho más allá de las pinceladas y costuras. Escribir, como os contaba hace unos días, me resulta casi terapéutico; porque me permite parar a ordenar pensamientos o soltar aquello que más pesa. Y si compartiéndolo aquí puedo ayudar, inspirar o hacer reflexionar a alguien, simplemente entretener o hacer que conozcáis un poco más a la persona que está detrás, quizá no esté tan mal dejar salir lo que viene tan de dentro. A veces nos olvidamos de que la vida más allá de las pantallas, la vida real, está formada por ambas caras; y nosotros también.

"Cause you never think that the last time is going to be the last time.
You think there will be more. You think you have forever, but you don't".


Porque nunca pensé que la última vez sería la última vez. Porque siempre creí que habría una más, que había cosas que duraban para siempre, pero no fue así, la mayoría no son así. Y ya pueden pasar cinco meses o dos años, que siento que siempre habrá cosas que serán imposibles de entender. Porque a veces, lo que empieza como una buena historia, con sus buenos momentos y esos que no lo son tanto, se queda a medio escribir. Como un libro que termina con un final mal escrito, acabado deprisa y sin mucho cuidado; para llenar otras páginas, en blanco, con algo más nuevo. Pensé que del mismo modo, también acabaría en poco tiempo el echar de menos lo que se fue sin avisar. Lo pensé, de verdad que sí. Desde fuera se ve todo más claro y el entorno, aquellos que te quieren, te apremia para que vuelvas a sonreír cuánto antes, ya es normal. Y aunque no he dejado de hacerlo y me creo 'que el tiempo todo lo cura', vivo tratando de esquivar sentimientos mientras lucho, en silencio, por reconstruirme, por crear mi propio libro; uno escrito por un solo par de manos, lleno de tantas cosas buenas como sea posible. Y seguir escribiendo, y además poder compartirlo con quienes estáis ahí detrás, es una de ellas.


2 comentarios:

  1. hoy soy yo la que se siente reflejada en tus palabras. muchas veces también me he planteado si debería guardarme mis procesos personales, que tienen sus altos y bajos (y, en los últimos tiempos, más bajos que altos) para mí. siempre intento que el blog sea un espacio de bienestar, donde encontrar belleza e inspiración, así que procuro enseñar el lado bonito de las cosas, pero el blog soy yo y yo paso por muchos procesos y momentos diferentes, y creo que también debería reflejarlo porque, sin caer en el dramatismo o victimismo, como tú dices, la vida son ambas cosas. a mí me ha gustado mucho leerte y verme reflejada en tus palabras. ánimos con este proceso de construir el propio camino, un beso fuerte ***

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Moltíssimes gràcies per les teves paraules de tornada, Anna. Crec que si bé pot semblar una mica imprudent o negatiu compartir en determinats moments vitals aquesta mena de reflexions, també crec que si poden servir per ordenar sentiments, treure un pes de sobre o fins i tot, recomfortar a una persona (com hem fet mutuament :) no pot ser tan dolent. Al cap i a la fi, un blog és un espai personal, un reflex de la persona que està al darrera. Un petó ben gran!

      Eliminar