4 ago. 2015

Para seguir adelante


Este verano está siendo un punto de inflexión. Uno más en este escurridizo año.

Al finales de julio, me propuse deshacerme de la pereza de los días cálidos y poder, así, llevar a cabo algunas de esas cosas que durante el año voy acumulando en un cajón en forma de notas con "tareas pendientes" porque en ese momento no tengo tiempo para hacerlas. Todas ellas llevaban muchos meses en mi mente y se están haciendo realidad, con calma y sin prisas, durante estas semanas en las que tengo más tiempo para mí. Quizá suene extraño envolverse en proyectos durante el verano y aún más cuando éstos implican pasar algunas horas encerrada entre cuatro paredes. Aún así, lo cierto es que siento que necesito darles forma y que puedan ver la luz durante los meses más fríos, en el momento adecuado. Se me antoja necesario a la par que reconfortante, trabajar en ellos ahora y no más adelante, como si me hiciesen falta esos ratos a solas para hilarlos y así, poder seguir adelante después, más ligera, más libre...

Por un lado, una segunda colección, que nace como una inevitable continuación de la primera y anterior "A forest of nostalgia", está tomando forma despacio, a fuego lento. Disfrutándola, planeando producir pocas unidades, de forma natural y más espontánea, dejándome llevar delante de la máquina de coser sin demasiadas ideas marcadas y con la mejor ayuda, sin la cual nada sería posible. Al mismo tiempo, también estoy trabajando en un pequeño proyecto gráfico sobre las experiencias y cambios vividos durante este año. Después de ir llenando un cuaderno con todos los pensamientos y recuerdos que me han invadido durante los últimos meses (algunos de ellos compartidos en este diario), necesitaba ponerlo todo en orden para cerrar, de algún modo, un capítulo y reunir, de la forma más sincera, las lecciones de vida aprendidas. Un proyecto personal que estará lleno de recuerdos y mucha nostalgia, pero también de luz y ganas de aire fresco; un proyecto fruto del deseo de renacer, de reconstruirse y de aprender a dejarse llevar...

Además, estos días estoy disfrutando como nunca antes del mundo analógico; atreviéndome, poco a poco, a compartir experiencias con gente que ha traspasado la pantalla y con la que he podido conversar y tomar algo tranquilamente, a pesar de la timidez. Son esas personas que están detrás las que hacen especial todo ésto. Poder compartir intereses, pequeños instantes e incluso, algún proyecto, está siendo muy inspirador.


2 comentarios:

  1. Que bonito poder hacer un proyecto personal que trnscienda mas alla de lo vivido. Que al compartir se produzca una especia de catarsis. Animo y adelante con el!!

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  2. Que bonito poder hacer un proyecto personal que trnscienda mas alla de lo vivido. Que al compartir se produzca una especia de catarsis. Animo y adelante con el!!

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