22 ago. 2015

Brisa de verano


No nos daremos cuenta y ya habrá pasado otro verano.

Hace alrededor de un año, decidí que necesitaba hacer un parón, poner un punto y aparte, repensar este proyecto y ver hacia dónde quería ir. "Volver a empezar para poder seguir", me repetía. Necesitaba tiempo para estar bien, para ordenar todas las ideas que se agolpaban en mi mente, pensar qué significaba para mí todo ésto y adónde quería llegar. Este ha sido, desde los inicios, un proyecto sin grandes pretensiones, que crece a fuego lento y mantengo en pequeño, bajo control para poder abarcarlo, sin que crezca demasiado. Sólo así puedo seguir creando con calma, sin prisas, como siempre, compaginándolo con todo lo demás, aunque eso implique negarse a hacerse grande y así, rechazar propuestas que suenan realmente bien. Pero de ahora en adelante, aún con más razón, con el último año de carrera a punto de empezar, deberá seguir así. Hace alrededor de un año, también, decidí desprenderme de todo lo que no me sentía bien haciendo, de aquello que no me encajaba y abrir las puertas a todo eso que me apetecía probar, eso que el corazón me pedía. Y así fue como aprendí, durante unas cuantas semanas de verano, a coser a máquina desde cero...


De eso hace ya un año. Hoy, me encuentro con una segunda pequeña colección entre manos, casi preparada para poder realizar las fotografías que me servirán para presentarla de aquí a un par de meses, a falta de algunos detalles por pulir, imprevistos por solucionar y otras cosas por acabar de hilar. Hoy, recuerdo cuando A forest of nostalgia vio la luz el pasado invierno. Recuerdo que mi mayor miedo era saber si aquello que estaba a punto de presentar, conseguiría mantener el mismo hilo de siempre. Si, a pesar de los cambios, habría algo en aquellos productos que seguiría contando la misma historia y transmitiendo los mismos valores. Volver a la esencia y sentirme, a la vez, más cómoda que nunca con el trabajo realizado con esa pequeña colección, es lo que me ha llevado a seguir en esa dirección y a plantearme una segunda. Hoy, pienso en lo que me movió a querer aprender a coser y me doy cuenta de cuánto he aprendido desde entonces, y en lo mucho que me queda aún por aprender, también. Día a día, puntada a puntada, crece mi particular idílio con esta forma de crear, dando forma a piezas que nunca pensé que podría llegar a hacer.


Pero si hay algo que estoy aprendiendo este verano, mientras trabajo en los proyectos que pronto verán la luz, es a confiar, colaborar y abrir este proyecto a otros. A personas con las que charlar tranquilamente mientras tomas algo, generosas, atentas, dispuestas a poner su granito de arena y lo mejor de sí mismas. Otro día os hablaré, con la calma que eso merece, de Cristina, una de esas personas que ha traspasado la pantalla y se ha convertido en más que alguien con quien colaborar, en quien confiar con los ojos cerrados.

1 comentario:

  1. No tinc paraules Laura...
    Ets un sol! ❤️
    Gràcies per les teves paraules i per confiar en mi!!

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