23 mar. 2014

Dedicar tiempo a uno mismo

No hay nada que resulte más agradable y a la vez más difícil que encontrar el momento perfecto para darse un homenaje a uno mismo, ¿verdad? Andamos de aquí para allá, a toda prisa y pensando que no tenemos tiempo de nada, cuando en realidad, el ritmo de nuestras vidas lo marcamos nosotros. Si nos proponemos buscar ese momento, por pocos minutos que sean, lo vamos a encontrar...

 
El otro día me lamentaba porque hace muchos años que por falta de tiempo no puedo hacer una de las cosas que más me gustan: patinar. De pequeña y durante varios años, hice patinaje artístico. Me encantaba. Me hacía sentir libre, relajada y capaz de lograr hasta la acrobacia más difícil. No sé cuando ni como, pero algún día (espero que pronto, aprovechando que viene el buen tiempo) desenvolpavé los patines y volveré a hacerlo, aunque sólo sea un fin de semana al mes, con eso me basta.

Porque no se trata de hacer grandes cosas, sólo de encontrar un momento de tranquilidad, algo sencillo y con esa magia de estar disfrutando de los pequeños placeres de la vida con calma. Leer un libro entre sábanas recién lavadas, saborear ese dulce que tanto nos gusta después de una tarde horneando, salir ahí fuera un día de inverno y oler el suelo mojado por la lluvia o disfrutar de la agradable temperatura los primeros días de primavera. La clave está en esforzarse para encontrar estos momentos y dejarse llevar.


Dedícate unos minutos. ¡Y feliz domingo!



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